Los invitados pensaron que iban a festejar un cumpleaños: el de Jenn, una lindísima mujer de origen mexicano.
Pero cuando llegaron a la fiesta se fueron enterando que, en realidad, la convocatoria era para celebrar con los íntimos el casamiento de Jenn con Julián Weich, quienes están en pareja desde hace siete años.
La ahora esposa de Weich vive hace veinte años en el país y se dedica a un emprendimiento de comida mexicana, a través del cual se conocieron.
“Nos conocimientos en una fiesta, charlamos, nos dimos cuenta de que a los dos nos gustaba el buceo y así se fue dando“, contó en su momento el conductor de “Qué Mañana!” hablando de Jennifer.

Weich le lleva 18 años a su mujer, y hoy comparten una vida feliz después de estar juntos sin convivencia.
Hace poco charló con Luli Fernandez para Infobae y le confesó que “no le gusta dormir solo”.
— ¿Sos un enamorado del amor? Esos que por ahí te separás o te divorciás y enseguida añorás un nuevo vínculo, ¿te gusta estar de a dos?
— Lo peor que me ha pasado en la vida fueron mis dos divorcios. Para mí son mortales. Y no porque sean unilaterales, ¿eh? No es que me dejaron o yo dejé, lo cual genera… Tenía que pasar, o sea, ya está. Se acabó el amor, se acabó la relación, se acabó el vínculo o se acabó lo que nos unía. Pero fueron las cosas más tristes de mi vida y no me preguntes por qué, pero a mí me gusta estar en pareja. Me gusta estar en pareja, o sea, disfruto, me encanta, cucharita, soy de eso. Y nunca tuve un período de vacío o de soledad. Salí de un matrimonio y al rato me ponía de novio y digo: “¿Qué hago otra vez en pareja?”. Pero me salía, ¿viste? Me sale…
— Por eso te preguntaba, porque hay personas que funcionan mejor de a dos. Es como que se potencian, ¿viste? Encuentran su mejor versión.
— Yo necesito volver a mi casa y que haya alguien ahí, aunque sea dentro de un rato, porque llega más tarde o lo que sea. Pero yo necesito tener pareja, me gusta. Me es natural estar en pareja.
— ¿Y en esta etapa de tu vida, a los 60, es distinto a como fue a los 30?
— Sí, porque evidentemente el tiempo ayuda a que uno madure. No tenés los chicos chicos, entonces es un tema que no te invade todo el tiempo, aunque estás pendiente igual. Mi hija tiene 36 y yo sigo pendiente de mi hija. O sea, no es que porque tiene 36, no sé, hace dos meses que no le hablo. No sé cómo definirlo. A mí me gusta estar en pareja, lo disfruto, lo necesito, no me gusta dormir solo, no me gusta ir de viaje solo. No funciono solo.
