Sigue haciendo en teatro la comedia “Una Navidad de m…” que se lleva en todas sus funciones las carcajadas de los espectadores en la sala del Astral y simultáneamente estuvo filmando bajo las órdenes de Santiago Mitre, “Villaflor”, la terrible historia de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
“Es un thiller político” contó Verónica Llinás hablando con Catalina Diugi “los indicios de traición de (Alfredo) Astiz que no vieron!, cómo confiaron en ese asesino?” se preguntó la actriz sobre el famoso infiltrado entre las Madres, papel que en la película interpreta Peter Lanzani.
LLinás explicó que filmaron mucho de madrugada y que nunca creyó que ella iba a hacer ese papel. “Me contaron que nunca hubo dudas sobre mi protagónico” agregó y afirmó que “me emociona, me da alegría y mucho cagazo”.
“Me emociona hacer a Azucena Villaflor, es una historia de nuestro país que no se había contado. En un momento haciendo teatro y grabando pensé si me voy a morir por favor que sea después de que termine de filmar” @VLlinas en #AgarrateCatalina con @CatalinaDlugi pic.twitter.com/qpuNJkBvMN
— La Once Diez (@Laoncediez) June 20, 2026
Azucena Villaflor, hoy recordada en una calle de Puerto Madero, tenía cuatro hijos y uno de ellos, Néstor de Vincenti, fue secuestrado junto a su novia Raquel Mangin. La madre comenzó a buscarlo en soledad en comisaría y hospitales, sin el apoyo de su marido y fue en esos peregrinajes que se cruzó con otras mujeres que buscaban a sus hijos desaparecidos.
Así se fueron reuniendo, pero nunca sospecharon que entre ellas habría un infiltrado, el teniente Alfredo Astiz, quien las fue marcando.
Rápidamente Azucena se convirtió en la lider de ese grupo de 17 mujeres que decidieron reunirse en la Pirámide de Mayo y que al ser conminadas a moverse comenzaron a girar con sus pañuelos blancos sobre la cabeza.
Primero fueron secuestradas dos madres, luego quienes las apoyaban, como la monja francesa Leonie Duquet y el 10 de diciembre de 1977 un grupo de tareas se llevó en plena calle a Azucena, ante la mirada azorada de los vecinos, para retenerla y torturarla primero y luego tirarla desde un avión al mar.
El 20 de diciembre comenzaron a aparecer cuerpos en Santa Teresita y Mar del Tuyú y fue recién en el 2005 que se reconocieron los restos de Azucena Villaflor, cuyas cenizas fueron sepultadas en Plaza de Mayo.
