“El trasplante no es una joda. Fue una cirugÃa de nueve horas. Cada vez que lo pienso no lo puedo creer:me tuvieron abierta durante horas y tuve dos paros cardÃacos” contó Soledad Aquino, la mamá de Mica y Cande Tinelli. “A fines de marzo, Soledad fue internada de urgencia en el Sanatorio Trinidad de Palermo a raÃz de una hemorragia estomacal severa. En pocos dÃas, el diagnóstico de cirrosis hepática y úlcera de duodeno la llevó a anotarse en la lista de espera del INCUAI para un trasplante de hÃgado. Durante la internación, contrajo coronavirus y el cuadro se complicó. El 10 de junio pasado finalmente recibió el trasplante de hÃgado y, desde entonces, inició un largo y duro proceso de rehabilitación” cuenta la nota de la revista Hola! de Argentina de este martes, en la que Soledad contó su calvario.
“Tuve que aprender a vestirme sola de nuevo, a atarme los cordones… No tenÃa fuerza muscular ni para lavarme los dientesâ€, explicó Soledad Aquino quien hoy se siente muy bien y feliz.
La idea era que el ciclo arrancara en marzo, cuando los chicos estuvieran volviendo a la escuela, pero eltrece decidió pedirle a Kuarzo que adelante las grabaciones del formato aleman elegido para que regrese a esa pantalla y a la conducción, Andrea Politti.
De acuerdo con el piloto que gustó mucho, cuatro chicos de primaria y otro grupo de cuatro adolescentes que van cambiando por semana, enfrentan a cuatro famosos en un ciclo de preguntas y respuestas.
El tÃtulo original era “Escuela de famosos”, pero ahora el programa se llamará “Turno Tarde” y el canal ya lo anuncia con estreno “muy pronto”.
La producción trató de ayudar a Chepi y trajo a dos familias que habÃan hecho las delicias de la audiencia, como la presencia de Mavira, que, claro, no fue lo mismo sin Barassi.
Se enamoraron en Madrid y ahora, Nico Furtado trajo a Ester “la Marquesita” Expósito a Punta del Este, en su paÃs, Uruguay, para disfrutar del fin de año y de la fiesta Bresh que, por primera vez, llegó al balneario.
Un crimen argentino
Reynaldo Sietecase escribió “Un crimen argentino” partiendo de una historia real. En un taller de periodismo dirigido por Tomás Eloy MartÃnez presentó un trabajo de investigación. MartÃnez, antes de hacer la devolución de la tarea, le dijo “usted tiene una novela ahÃâ€. Con ese señalamiento, Sietecase empezó a pensar esta novela policial situada en Rosario, en 1980.
El abogado Mariano Márquez supo tener un futuro promisorio por delante. Hijo de militar, se habÃa decidido por las leyes. Estaba enamorado de una compañera de la facultad; sus primeros trabajos le aseguraban cierta economÃa sin sobresaltos. El derrumbe comenzó tras el embarazo que apuró el casamiento, y que, más tarde, desembocó en divorcio y amenazas. Márquez comenzó a moverse por circuitos marginales, se embarcó en sucesivas estafas y negocios ilegales. Hasta que, finalmente, sucedió lo previsible y el prometedor abogado pasó varios años en la cárcel.
Durante ese tiempo, Márquez concibió un plan perfecto: elaboró una idea que incluÃa un secuestro extorsivo, seguido de asesinato y desaparición del cuerpo. “Sin cuerpo no hay crimenâ€, concluyó: dos bidones de ácido sulfúrico bastarÃan para eliminar cualquier prueba.
Un crimen bien argentino, que funciona como megáfono del murmullo silenciado por la dictadura militar. El terror como música de fondo.