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“Hombre a medias” y la masculinidad tóxica

Una de las producciones originales más comentadas de HBO Max en las últimas semanas acaba de llegar a su fin, pero la conversación que ha suscitado promete perdurar durante mucho tiempo.
“Hombre a medias”, la miniserie creada, escrita y protagonizada por Richard Gadd (Bebe Reno) propone una nueva forma de abordar la masculinidad tóxica en el mundo moderno.
La serie sigue la historia de Ruben y Niall a lo largo de los años. Los dos amigos se ven como hermanos, pero el vínculo entre ambos se forja a partir de sus diferencias: mientras que Ruben creció como una figura violenta y experimentada tras salir de un reformatorio, Niall reprimió su sexualidad en medio de una adolescencia marcada por el acoso y el aislamiento.
La complejidad de la relación destructiva que ambos comparten es lo que guía a “Hombre a amedias”, y también promueve conversaciones sobre los sentimientos y traumas masculinos.

CÓMO ABORDA HOMBRE A MEDIAS LOS SENTIMIENTOS MASCULINOS

“Hombre a medias” comienza donde todo empezó: nos transporta a la adolescencia de ambos en Escocia, un período marcado por los descubrimientos de la juventud y la vida.
A ambos protagonistas les cuesta expresar sus sentimientos, y la mayoría de los conflictos parecen derivar en violencia, ya sea física o verbal.
Mientras que Ruben busca mantener una imagen de «duro» ante quienes lo rodean mediante agresiones e insultos, Niall no está seguro de quién es realmente y pasa los años reprimiendo sus propias emociones para ponerse una máscara social.
Para Jamie Bell, quien interpreta la versión adulta de Niall, el personaje proyecta en Ruben la imagen de cómo debería ser un hombre. «Este es un hombre que se mira al espejo y no tiene idea de quién es. Por eso, su relación con Ruben define, en cierto modo, quién es él: encontró su propia identidad a través de otra persona», afirmó sobre la dinámica entre ambos.
«Y es por eso que están tan unidos, es por eso que se necesitan tanto el uno al otro, porque Ruben, en cierto modo, define a Niall. Sin Ruben, Niall no tiene idea de quién es».

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Sin embargo, la dificultad para expresar emociones como el miedo o el deseo se convierte en una carga constante en la vida de Ruben y Niall. Así lo explica el creador, guionista y protagonista de la serie, Richard Gadd, quien señala que esta tensión es una de las consecuencias de la llamada “masculinidad tóxica”, presente hasta nuestros días.
«Cuanto más reprimes ciertas partes de ti mismo, más difícil se vuelve la vida con el paso de los años», explica.
«Les lleva seis episodios y décadas de sus vidas llegar a un punto en el que sean lo suficientemente maduros emocionalmente para eso. Creo que esto es, en cierto modo, la lucha masculina por excelencia», agrega.
Es por eso que a Niall le cuesta admitir sus propios deseos sexuales a lo largo de su crecimiento, por ejemplo, teme el juicio de los demás y la posibilidad de ser rechazado por sentirse atraído por otros hombres. Del mismo modo, Ruben es incapaz de gestionar el rechazo y termina encontrando en la violencia una vía para canalizar sus frustraciones.




LA MASCULINIDAD COMO MÁSCARA

Desde pequeños, Ruben y Niall se vieron obligados a asumir responsabilidades que no correspondían a su edad. Para retratar esa etapa, la serie recrea con precisión la atmósfera opresiva de la adolescencia, apoyada en las destacadas interpretaciones de Stuart Campbell y Mitchell Robertson, quienes dan vida a los personajes en este periodo.
Ruben mantiene una relación profundamente conflictiva con su padre y encuentra en su madre, Maura, el único vínculo familiar basado en la confianza.
A través de ella conoce a Lori, la madre de Niall, lo que termina acercando a ambos jóvenes durante la adolescencia.
Cuando el bajo rendimiento académico de Ruben amenaza su futuro, Lori presiona a Niall para que lo ayude con los estudios y así pueda aspirar a una beca universitaria.
Es dentro de esta compleja red de vínculos familiares, expectativas y afectos donde comienza a forjarse no sólo la estrecha relación entre ambos, sino también las distintas concepciones de masculinidad que marcarán sus vidas.

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Ruben, por ejemplo, encontró en la violencia y la agresión la forma de no sentirse un «hombre a medias», y también la manera de defenderse.  Por su parte, Niall se siente incómodo consigo mismo y es incapaz de ser honesto y aceptar quién es ante la mirada de Rubén.
Según Bell, esta es una experiencia que se refleja en muchos hombres, incluido él mismo. «Tengo un hijo y una hija en la vida real, y crecí sin padre. Me criaron mujeres y también fui bailarín de niño, así que me influyeron mucho los entornos predominantemente femeninos», dijo.
«Sentir profundamente la ausencia de mi padre moldeó en gran medida lo que creo que debo ser como hombre en la vida adulta».]
En sus diálogos y tramas, “Hombre a medias” deja claro que no existe una idea única que defina la masculinidad. «No me gustaría que mi trabajo transmitiera la idea de que los hombres deben ser de una manera determinada. Espero que, en ‘HOMBRE A MEDIAS’, haya una explicación muy humana sobre lo que significa ser hombre: algo complicado, confuso», dijo Gadd.

UNA HISTORIA SIN HÉROES NI VILLANOS

A lo largo de los años, tanto Rubén como Niall viven experiencias traumáticas y autodestructivas en sus vidas, pero el enfoque de la serie no es ofrecer un juicio moral sobre las acciones de cada personaje, sino abordar lo compleja y destructiva que puede ser la idea de masculinidad que los hombres llevan consigo.
«No los veo como héroes o villanos. Nunca tuve esa intención, de ninguna manera», declaró Richard. «Creo que, a pesar de todos los defectos de Ruben, él vive en un torrente de dolor. Y creo que el dolor hace que las personas hagan cosas locas e inaceptables. Pero creo que, al final de cuentas, todos están pasando por sus propias luchas humanas, que los convierten en quienes son. Y, por eso, nunca me gustaría resumirlo todo a una cuestión de bien contra mal».

 




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