La controversia es extraña, pero ocurrió. Todo tiene que ver con el reportaje que eligió hacer Luis Novaresio a Javier Bazterrica, “El Gigolo” para Infobae y que enojó y mucho a Flavio Mendoza, quien en su momento lo llevó a la Justicia por haber estafado a su hermana.
“Yo seguía viendome con Adriana a espaldas de Flavio Mendoza“, dijo Bazterrica quien después de ser condenado a tres años de prisión, ya todo prescribió y él está casado y con una hija.
El productor de “La Cúpula” escribió en X lo que pensaba del periodista por haber hecho esta entrevista.
Pensé que eras un periodista serio. ¿Qué necesidad hay de entrevistar a un delincuente? ¿Tan mal va tu carrera que ya no podés elegir a quién darle espacio?
Se preguntó Flavio Mendoza y agregó en su cuestionamiento:
“A cierta edad y después de cierta trayectoria, creo que uno se gana también el derecho de elegir qué quiere hacer y con quién quiere trabajar. En mi caso, si sé que una persona cometió delitos, dañó a otros o tuvo conductas con las que no estoy de acuerdo, tengo la posibilidad de decir: “No, con esta persona no quiero trabajar ni compartir un espacio”.
No se trata de juzgar ni de creerse mejor que nadie. Se trata de elegir de acuerdo con los propios valores. Hoy, gracias a Dios, tengo esa posibilidad. Y la ejerzo. No elegiría trabajar con un delincuente ni con alguien que haya hecho daño a otras personas. Porque así como elegimos nuestros proyectos, también podemos elegir con quién queremos compartirlos”.
En la nota con Novaresio, Bazterrica se pavoneó diciendo que le ofrecieron mucho dinero por sus servicios: “me ofrecieron plata y sería un tipo muy caro por lo que valgo”, sentenció, enfurenciendo aún más a Mendoza.
Como se sabe y creemos, un periodista tiene el derecho y a veces hasta el deber de entrevistar a todo tipo de personas y personajes, incluyendo, en extremo, a un asesino.
Pero todo pasa por el tono del reportaje, las preguntas y la complicidad o no con la figura elegida.
Sin lugar a dudas, a Novaresio le habrá parecido que valía la pena conocer a Bazterrica y por eso aceptó entrevistarlo. Flavio no lo entendió así.
Flavio siguió más tarde:
“Hay cosas que, aunque sean periodísticamente posibles, no necesariamente me parecen correctas. Me parece de cuarta darle espacio y convertir nuevamente en personaje a alguien que reconoció ante la Justicia haber cometido un delito y que hoy vuelve a tener un micrófono para negar lo sucedido.
Entiendo que un periodista puede entrevistar a quien quiera. Pero también creo que hay una responsabilidad en cómo, para qué y desde qué lugar se le da voz. Detrás de estos personajes hubo personas reales, familias y víctimas que atravesaron situaciones muy dolorosas. “A veces, no todo lo que genera audiencia merece un micrófono”.
